2017 · 08 · 18 • Fuente: Mersiha Gadzo, Al Jazeera / Traducción: Palestinalibre.org

Hebrón: 'Estamos viviendo en el corazón de una prisión'

En medio de mayores restricciones y acoso, los palestinos luchan por mantener sus casas en la histórica ciudad vieja de Hebrón.

"Nos rodean cada vez más, para obligarnos a dejar la zona", dice un residente de Hebrón [Mersiha Gadzo / Al Jazeera]

Durante semanas, miembros de la familia Abu Rajab han estado confinados a su hogar en el corazón de la histórica Ciudad Vieja de Hebrón.

No pueden salir por temor a que los colonos ocupen su hogar. Cuando es absolutamente necesario, un miembro de la familia realiza un viaje rápido para comprar comida u otras necesidades, para luego regresar apresuradamente.

Hazem Abu Rajab dice que su familia no puede salir de su casa, por temor a que los colonos la ocupen [Mersiha Gadzo / Al Jazeera]

"Siempre tenemos cuidado al salir y regresar, y nos aseguramos de no dejar la casa sola", explicó Hazem Abu Rajab, de 28 años, a Al Jazeera mientras se encuentra sentado en la puerta de su casa.

El 25 de julio, un grupo de 15 familias de colonos irrumpieron y se instalaron en apartamentos pertenecientes a la casa ancestral de la familia de Abu Rajab. Esa misma noche, los colonos atacaron físicamente a miembros de la familia Abu Rajab mientras intentaban invadir su residencia principal. Sin embargo, cuando las autoridades israelíes llegaron al lugar, intentaron arrestar a los Abu Rajab.

Durante seis días, la familia Abu Rajab no pudo abandonar su hogar, debido a una orden militar que prohibía a cualquiera salir o entrar, señaló Abu Rajab. La Administración Civil Palestina trató de entregar comida en el cuarto día, pero fue rechazada.

La ocupación de la propiedad por la fuerza sigue siendo objeto de una controversia jurídica. Los mismos colonos ocuparon la casa una vez antes en 2012, alegando que legalmente compraron la propiedad, una denuncia que la familia Abu Rajab niega. La administración civil de Israel determinó que los colonos no han podido proporcionar la prueba de su compra y el alto tribunal israelí les ordenó salir de la propiedad. Desde entonces, la propiedad ha sido declarada zona militar cerrada.

El mes pasado, la administración civil acordó escuchar la apelación de los colonos a la sentencia. Mientras tanto, los colonos han seguido ocupando ilegalmente el hogar.

La Ciudad Vieja de Hebrón se asemeja a un pueblo fantasma, con casas abandonadas y tiendas cerradas que bordean las calles  [Mersiha Gadzo / Al Jazeera]

En medio de las medidas de seguridad de Israel, que incluyen restricciones de circulación para los palestinos, además del acoso de los colonos, muchos palestinos se han mudado del área de H2 controlada por Israel en Hebrón.

Según un informe de 2007 de la organización israelí de derechos humanos B'Tselem, el 42 por ciento de los palestinos que viven en H2, más de 1.000 familias, han abandonado sus hogares desde 1994.

En 1997, el Protocolo de Hebrón dividió la ciudad en dos áreas: H1, controlada por la Autoridad Palestina, y H2 controlada por Israel, que incluye la histórica Ciudad Vieja. Unos 600 colonos viven ilegalmente en H2, bajo la protección de miles de soldados.

"Ahora, sólo unas pocas personas viven aquí debido a los ataques de los colonos, la vida es más difícil, a veces, es imposible vivir aquí", señaló Abu Rajab.

"El acoso es parte de su plan para vaciar la zona y sustituinos con los colonos. El último ataque fue ayer. Los colonos atacaron la casa de nuestro vecino. Estaban lanzando piedras desde el techo [a través del patio trasero] y golpearon a una niña de 10 años mientras estaba en su jardín, hiriéndola en la cabeza".

Los colonos regularmente lanzan piedras a los Abu Rajab, y un soldado orinó en su patio trasero desde la parte superior del techo de su edificio, comentó. Su vecino colono también ha vertido agua skunk sobre ellos.

Según la organización israelí de derechos humanos, Yesh Din, no ha habido ningún progreso a lo  largo de los años en términos de responsabilizar a los colonos por su violencia. Sólo el ocho por ciento de los casos supervisados ​​por Yesh Din entre 2013 y 2016 condujeron a la persecución de los delincuentes.

Una extensión de la "Valla Discriminatoria" de Israel y una puerta añadida frente a su casa ha hecho sentir a Fakhuri que se encuentra sitiado [Mersiha Gadzo / Al Jazeera]

A unos 100 metros de la casa de Abu Rajab, los niños juegan delante de la casa de Nael Fakhuri, de 41 años , dentro de  lo que parece ser un recinto cerrado al aire libre. En 2012, Israel erigió una cerca a lo largo de la carretera fuera de su casa, que conduce a la Mezquita Ibrahimi. La carretera se divide en una amplia calle pavimentada accesible a los judíos, y un camino lateral abandonado accesible a los palestinos.

Una extensión de la "Valla Discriminatoria" de Israel y una puerta añadida frente a su casa ha hecho sentir a Fakhuri que se encuentra sitiado. Cada vez que se abra el portón, se escuchará una alarma sonora.

"Cuando la jaula está cerrada, es como si estuviéramos viviendo en el corazón de una prisión", explicó a Al Jazeera. "A veces el ejército israelí abre la puerta a las 7, a veces a las 8, 9 o 10 de la mañana, depende de su estado de ánimo, y la cierran cuando quieren".

Fakhuri solía dirigirse al mercado cada mañana a las 5 AM para comprar artículos y vender sus ovejas, pero ya no puede hacerlo debido a que la puerta está cerrada. Explica que esto ha causado una caída del 70 por ciento en sus ganancias. Para alimentar a sus ovejas cuando la puerta está cerrada, debe tomar un desvío de unos 600 metros alrededor del barrio; sus hijos le ayudan a arrastrar un carro de arriba a abajo en callejones y escaleras inclinadas hechas de piedra llena de baches. Su rebaño ha disminuido de alrededor de 65 ovejas a unas 15.

Según  B'Tselem, tales restricciones están aislando aún más a los vecindarios palestinos en un intento de empujar a los palestinos a salir de la zona.

"Estas drásticas medidas, que han afectado a decenas de miles de palestinos, constituyen un castigo colectivo. A los palestinos que todavía viven en la zona se les niega la capacidad de llevar una vida normal y su experiencia cotidiana es insoportable", indicó B'Tselem en una declaración. "Al imponer esta política, Israel está llevando a cabo una transferencia continua y silenciosa de los palestinos desde el corazón de Hebrón".

El ejército israelí no respondió a la petición de Al Jazeera de hacer comentarios al respecto.

Según el grupo de derechos humanos B'Tselem, "Israel está llevando a cabo una trasferencia continua y silenciosa de los palestinos del corazón de Hebrón"  [Mersiha Gadzo / Al Jazeera]

Hay más de 100 obstáculos físicos en la zona H2, incluyendo 18 checkpoints (puestos de control) permanentemente dotados de personal militar y 14 puestos de control con personal intermitente que separan los asentamientos de la ciudad. Otros dos puestos de control fueron construidos recientemente en el barrio Tel Rumeida de H2.

"Nos rodean cada vez más, para obligarnos a dejar la zona ", dijo Fakhuri, señalando que ha visto a 15 a 20 familias dejar su vecindario en el último año.

Los palestinos que permanecen en la Ciudad Vieja son demasiado obstinados o demasiado pobres para alejarse. Abu Rajab indica que no importa lo dura que sea la vida en H2, nunca renunciará a su casa. Recuerda haber crecido en Hebrón cuando los mercados estaban prosperando y las calles estaban llenas de cientos de personas.

"Antes no veíamos a ningún colono aquí", recordó. "Este barrio era una de las zonas más bellas y vibrantes de Hebrón".

Hoy en día, se asemeja a un pueblo fantasma, con casas abandonadas y tiendas cerradas que bordean las calles. Banderas israelíes cuelgan de ambos lados de su casa y techo.

"Es imposible siquiera imaginar salir de mi casa, es parte de nuestra historia familiar, esta casa tiene más de 650 años, mis antepasados ​​la construyeron", señaló Abu Rajab. "No vamos a irnos, los colonos tienen que irse".

Fuente: Hebron: 'We're living in the heart of a prison'

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Fuente: Mersiha Gadzo, Al Jazeera / Traducción: Palestinalibre.org