2019 · 09 · 27

Sin dejar a nadie atrás: la Agenda 2030 con la población refugiada de Palestina

La educación tiene que ser un derecho, no un privilegio. UNRWA trabaja para garantizar el derecho a la educación y el cumplimiento de las metas del ODS 4 en el año 2030.

UNRWA / JORDANIA

Miles de niñas y niños en todo el mundo acaban de regresar a las aulas, con la emoción de reencontrarse con sus amigas y amigos, descubrir y aprender diferentes materias, y retomar sus actividades extra-escolares. Pero a los niños y niñas refugiados de Palestina, el contexto de ocupación, bloqueo y violencia que les rodea afecta a sus oportunidades educativas y a la garantía de su derecho a la educación.

El inicio del curso escolar prácticamente coincide con la reunión anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se está celebrando esta semana en Nueva York. Las autoridades que representan al más alto nivel a los estados miembros debaten sobre el desarrollo a nivel global y local, tomando como referencia la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030. La sociedad civil y la ciudadanía están presentes como observadoras y con grandes expectativas respecto a lo que se debata estos días, máxime después de lo acaecido en la Cumbre del Clima unos días antes. No podemos obviar que el contexto global y lo que sucede en cada rincón del planeta nos afecta a todas y todos.

Hace cuatro años, en 2015, más de 150 jefes de estado y de gobierno acordaron la Agenda 2030, una agenda que pone la desigualdad en el centro y el análisis de sus causas como base para definir 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas, y que establece el desarrollo humano sostenible, equitativo e inclusivo como fin último y objetivo global para el año 2030. Una agenda universal, que incumbe a todos los países y todas las personas, con independencia de su nivel de ingresos, desde la corresponsabilidad, y que les insta a promover el desarrollo desde las dimensiones social, económica y ambiental sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras y sin dejar a nadie atrás.

Y en ese, “sin dejar a nadie atrás”, no podemos olvidarnos de la población refugiada de Palestina, más de 5 millones de personas en Jordania, Líbano, Siria y territorio Palestino ocupado, que llevan 70 años de refugio, 70 años de dignidad y resiliencia, en espera de una solución justa y definitiva a situación.

El derecho a la educación es un derecho humano esencial y posibilitador, “es la base para consolidar la paz e impulsar el desarrollo sostenible”, señala la UNESCO. Ocupa un lugar fundamental en la Agenda 2030 como ODS 4Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todas las personas ya que es la base para que las personas alcancen una vida digna, plena y productiva, y contribuyan así al desarrollo sostenible del planeta. Por ello, varios ODS incluyen, además, otras metas relacionadas con la educación, el de Salud y Bienestar (ODS 3), Igualdad de Género (ODS 5), Trabajo Decente y Crecimiento Económico (ODS 8), Producción y Consumo responsables (ODS 12), y Acción por el Clima (ODS 13).

La educación es el oxígeno para la población refugiada de Palestina. Medio millón de niñas y niños refugiados de Palestina reciben cada año una educación inclusiva, de calidad y empoderadora en las más de 700 escuelas gestionadas por UNRWA en Jordania, Líbano, Siria y territorio Palestino ocupado. Muchas de ellas están en la línea de fuego, lo que dificulta el acceso a la educación de niñas y niños, y pone en peligro sus vidas y las de sus educadores. Entre el año 2013 y 2016, más de 300 escuelas fueron atacadas, sufriendo daños diversos en su infraestructura, lo cual tuvo un impacto en los servicios educativos ofertados, bien porque las escuelas fueron cerradas total o parcialmente, bien porque tuvieron que ser utilizadas como refugios.

La educación tiene que ser un derecho, no un privilegio. UNRWA trabaja para garantizar el derecho a la educación y el cumplimiento de las metas del ODS 4 en el año 2030, facilitando el acceso a la educación en sus escuelas o a distancia mediante su programa de Educación en Emergencias, y la calidad e inclusión educativa para que niñas y niños desarrollen su potencial y sus capacidades desde los derechos humanos, el sentido crítico, la igualdad de género y la tolerancia. Mantener a los niños y niñas en las escuelas es clave para el bienestar, la estabilidad y la dignidad de la comunidad.

Los medios de comunicación y la ciudadanía han prestado atención y están respondiendo al llamado a la acción realizado por jóvenes de todo el mundo por el cambio climático. Las declaraciones de Greta Thunberg en la Cumbre del Clima nos han impactado. 

En España, muchos jóvenes están promoviendo también los derechos humanos y mostrando su solidaridad con la situación humanitaria de la población refugiada de Palestina haciendo un llamado a la acción en sus contextos locales para el logro de los ODS. Estudiantes universitarios y de Secundaria de Aragón, Comunidad de Madrid y Comunidad Valenciana escribieron en el primer número de la revista La Voz de los ODS . Adolescentes valencianos compusieron y grabaron el rap Esperança  5.4, representando todas las voces comprometidas con los derechos humanos de la población refugiada de Palestina. En Don Benito, jóvenes extremeños compartieron a sus vecinas y vecinos historias de vida de refugiados de Palestina. En Fuente Palmera (Córdoba), un grupo de adolescentes hizo un llamado a “nuestra responsabilidad de transformar el mundo sin dejar a nadie atrás”.

Acerca del autor: Isabel Miguel Emperador, Directora de Educación para una Ciudadanía Global, UNRWA España

Fuente: Isabel Miguel Emperador, El Diario - España