2019 · 10 · 04

Palestina: El hiriente silencio global

La muerte de Nayfa es consecuencia de una larga lista de atropellos. Controles, portones, cámaras de seguridad, un imponente muro de hormigón y hombres armados hasta los dientes regulan y deciden quien puede o no cruzar por Qalandiya.

Fotografías del checkpoint de Qalandia e imagen de Ramallah. | Foto: Tatiana Pérez

Fue necesario varios días para conocer su identidad. Mientras era solo una más. Pero tiene nombre y apellido como cada uno de los palestinos asesinados por las fuerzas de ocupación de Israel.

El 18 de septiembre pasado guardias de seguridad israelíes le dispararon en sus piernas y la dejaron a un lado de la vía. Allí se desangró y horas más tarde, cuando por fin permitieron que una ambulancia la trasladara a un hospital, fue demasiado tarde...

Era Nayfa Mohammed Ali Kaabneh de 28 años, mujer, palestina y pecadora ante los ojos de la fuerza de ocupación.

¿Y cual fue su pecado? Parecer sospechosa de un intento de apuñalamiento con un posible cuchillo contra varios de los hombres armados que custodiaban el puesto de control militar o "Chekpoint" de Qalandiya, entre Ramallah y Jerusalén Oriental.

Algunos medios israelíes dieron por cierta la información oficial, sin pruebas, con testigos presenciales y un video del hecho. Y esa es precisamente la diferencia con respecto a otros homicidios cometidos por fuerzas de seguridad de Israel en los pasos fronterizos de la Cisjordania ocupada.

En esta oportunidad las imágenes evidencian que Nayfa no portaba armas, por lo tanto no representaba amenaza alguna para los agentes. Ellos si, con fusiles de asalto y siempre listos para la guerra, le dispararon a dos metros de distancia sin mediar palabra.

Según la declaración de la policía de Israel “la mujer terrorista” se acercó demasiado a los agentes en el tramo por donde cruzan los vehículos, lo cual es poco usual.

Video de: Ajenwy 92 en YouTube

¿Acaso no resultaba mejor detenerla? Aunque parezca letra muerta, hasta cuestionadas ONG se han pronunciado ante el cruel desprecio por la vida de los palestinos para recordar que existe el derecho internacional de los derechos humanos, el cual expresa que “la fuerza letal sólo debe utilizarse cuando sea estrictamente inevitable y para defender a personas del peligro inminente de muerte o lesiones graves.”

De manera más específica, Israel es la Potencia ocupante en Cisjordania y por ello, está obligada a cumplir las normas del Derecho Internacional Humanitario. Esto implica que tiene el deber de garantizar la protección, la seguridad y el bienestar de las personas que viven bajo ocupación y procurar que tengan una vida normal, conforme a sus propias leyes, culturas y tradiciones.

No hay nada más alejado de la realidad. La muerte de Nayfa es consecuencia de una larga lista de atropellos. Controles, portones, cámaras de seguridad, un imponente muro de hormigón y hombres armados hasta los dientes regulan y deciden quien puede o no cruzar por Qalandiya. 

Para un palestino ir al trabajo, al mercado, a una consulta médica o a la escuela en Jerusalén, es un acto de supervivencia permanente. Y son entre seis mil y siete mil las personas que lo atraviesan cada día.

Que nadie dude que se trata del apartheid de este tiempo, indefinido, ante el lacerante silencio global.

Fuente: Tatiana Pérez, TeleSur