2019 · 11 · 05

Olga Arias: 'Igual ya estoy en la lista de personas non gratas para Israel'

La directora presenta en los Babel su documental 'Jalas' sobre la fuerte identidad de los palestinos

Tres jóvenes palestinas que aparecen en el documental 'Jalas'. E. M.

Alrededor de dos millones de palestinos han entrado en prisión desde 1967. Más de 850.000 personas se hacinan en las colonias construidas por Israel para el pueblo palestino. Y entre 600 y 700 menores de esta misma nacionalidad son detenidos por el ejército israelí cada año, «aplicándoles un sistema jurídico diferente, porque los niños israelís van a un juicio civil, mientras los niños palestinos van a un juicio militar donde hay sentencias, por tirar piedras, que pueden alcanzar los 20 años», apunta Olga Arias, directora del documental Jalas que, estrenado en los cines Babel, en el marco de la Mostra de Valencia, denuncia esta situación. «Quieren darles ese miedo, pero el sentimiento es mucho más potente. Permanecer es resistir y ellos lo están haciendo», subraya.

La película, cuyo guión lo escribió con Marta Moreira, narra las peripecias de tres adolescentes palestinas: Baraá, Rima y Tasneem, separadas por apenas 100 kilómetros, los que van de Jerusalén a Cisjordania y Haifa. «El documental denuncia la carencia de libertad en Palestina, tanto para los niños como para todo el pueblo», explica Jehad Rashid, presidente de Asecop (Asociación Europea de Cooperación con Palestina), que ha colaborado en la película. Falta de libertad que aparece contrarrestada por un fuerte sentimiento identitario. «Estas jóvenes [protagonistas del film] no están dispuestas a salir de Palestina porque es su tierra, hasta el punto de considerar una traición abandonar su país, ni a cambiar su identidad por ninguna otra», remarca Rashid.

Pepe Ábalos, en la realización, y Ginebra Pastor, en el apartado técnico, completan el exiguo equipo de producción valenciana que, en el verano de 2016, rodó la aventura de esas tres jóvenes en un territorio ocupado por las fuerzas israelíes. «Pasamos miedo», dice Moreira. Olga Arias lo matiza: «Los arrastré un poco a esta locura, porque fuimos con pocos medios y pasar por el aeropuerto de Ben Gurión tiene sus complicaciones, aunque yo siempre he tenido mucha suerte». Y añade: «Allí grabábamos como turistas, con una cámara pequeñita y aprovechando que tanto Jerusalén como Belén son sitios en los que también hay mucho turismo».

A la hora de traer las cintas grabadas a España, la cosa se complicó. «Yo tenía claro que no podía ser en las maletas, porque seguro que nos las iban a registrar, y nos tiramos noches pasando lo grabado por wetransfer, aunque las cosas técnicas eran cosa de Pepe [Ábalos], y luego sí que se lo dimos a una persona de Asecop». Donde no hubo problemas, pero sí una gran sorpresa por lo que vieron fue en el chek-point 300, uno de los tantos pasos que dificultan la libre circulación de los palestinos. «Esas imágenes son una de las cosas más fuertes que he visto en mi vida. La gente de Cisjordania que trabaja en Jerusalén necesita horas para cruzar ese paso fronterizo y lo hacen incluso pasando unos encima de los otros. Es una humillación diaria».

Olga Arias tiene intención de volver a Palestina por el fuerte vínculo establecido con gente de allí, pero... «Bueno, al hacer este documental me imagino que igual ya estoy en las lista de personas non gratas para Israel, aunque en lugar de pasar por el aeropuerto Ben Gurión pues haré un rodeo y pasaré por Jordania». Lo dice sabedora de que a otra gente, por hacer un trabajo similar, «les han dado la vuelta en el aeropuerto y les han puesto en una lista en la que no pueden entrar por 10 años. De manera que, en este sentido, no me arriesgaré a pasar por ahí».

¿Por qué el título de Jalas? «Es una palabra que escuché mogollón durante el primer viaje que hice a Palestina en 2015. La decían continuamente, con esa fuerza y sonoridad que tiene la palabra y que rompe la comunicación. Pregunté y me dijeron que significaba basta, se acabó. Nos convenció como título y así se quedó». Que las protagonistas fueran tres mujeres adolescentes también tiene su por qué. «Los niños viven la ocupación de Israel de una forma, no sé cómo decirlo, con situaciones de violencia cotidiana a la que no deberían estar expuestos. Por eso tenía claro que si alguien debía contar esta historia eran ellas, porque tienen una forma de contar diferente, muy natural y muy sincera. Y sobre todo por la presencia que tiene la mujer en Palestina, están muy presentes en la organización política, en la vida pública, y la verdad es que una mujer palestina impone muchísimo, tienen mucha fuerza».

Rashid tiene claro, tal y como lo reflejan las tres protagonistas del documental, que a ellas nadie les puede convencer que no son palestinas. «Ni los actuales adolescentes olvidan, ni ningún plan de Trump tendrá éxito en Palestina, porque los mayores no se han olvidado, la prueba es que han trasladado sus sentimientos patrióticos a sus hijos, a sus nietos y muchos a sus bisnietos, lo cual demuestra que estamos ante una lucha que no sabemos cuánto durará, pero con la ayuda de todos ustedes y de la comunidad internacional venceremos sin dudarlo», concluyó el responsable de Asecop.

Fuente: Salva Torres, El Mundo - España